Los jardines de Adonis: leyenda

Tema en 'Varios temas sobre diseño de jardines y paisajismo' comenzado por julio cesar., 28/4/05.

  1. karo.

    karo.

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    Ahora si encontre una muy linda.

    LAS CINCO ÁGUILAS BLANCAS





    Cinco Aguilas Blancas volaban un día por el azul del firmamento, cinco águilas enormes, cuyos cuerpos resplandecientes producían sombras errantes sobre los cerros y montañas. ¿Venían del Norte? ¿Venían del Sur? La tradición indígena solo dice que las cinco águilas blancas vinieron del cielo estrellado en una época muy remota.

    Eran aquellos los días de Caribay, el genio de los bosques aromáticos, primera mujer entre los Indios Mirripuyes, habitantes de los Andes empinados. Era hija del ardiente Zuhé y la pálida Chía; y remedaba el canto de los pájaros, corría ligera sobre el césped como el agua cristalina y jugaba como el viento con las flores y los árboles. Caribay vio volar por el cielo las enormes águilas blancas, cuyas plumas brillaban con la luz del sol como láminas de plata; y quiso adornar su coraza con tan raro y espléndido plumaje. Corría sin descanso tras las sombras errantes que las aves dibujaban en el suelo; salvó los profundos valles; subió a un monte y a otro monte; llegó al fin, fatigada a la cumbre solitaria de las montañas andinas. Las palmas lejanas e inmensas, se divisaban por un lado, y por el otro, una escalada ciclópea, jaspeada de gris y esmeralda, la escalada que forman los montes iba por la onda azul del Coquivacoa.
    Las águilas blancas se levantaron perpendicularmente sobre aquella altura hasta perderse en el espacio. No se dibujaron más sus sombras sobre la tierra. Entonces Caribay paso de un risco a otro risco por las escarpadas sierra, regando el suelo con sus lágrimas. Invocó a Zuhé, astro Rey, y el viento se llevó sus voces. Las águilas se habían perdido de vista, y el sol se hundía en el ocaso. Aterida de frío, volvió sus ojos al Oriente, invocó a Chía, la pálida luna, y al punto se detuvo el viento para hacer silencio. Brillaron las estrellas, y su vago resplandor en forma de semicírculo se dibujó en el horizonte. Caribay rompió el augusto silencio de los páramos con un grito de admiración. La luna había aparecido, y en torno a ella volaban las cinco águilas refulgentes y fantásticas.

    Y en tanto que las águilas descendía majestuosamente, el genio de los bosques aromáticos, la india mitológica de Los andes, moduló dulcemente sobre la altura su selvático cantar. Las misteriosas aves revoloteaban por encima de las crestas desnudas de la cordillera, y se asentaron al fin, cada una sobre un risco, clavando sus garras en la viva roca; y se quedaron inmóviles, silentes, con las cabezas vueltas hacia el Norte, extendidas las gigantescas alas en actitud de remontarse nuevamente al firmamento azul.

    Caribay quería adornar su coraza con aquel plumaje raro y espléndido, y corrió hacia ellas para arrancarle las codiciadas plumas, pero un frío glaciar entumeció sus manos, las águilas estaban petrificadas, convertidas en cinco masas enormes de hielo. Caribay da un grito de espanto y huye despavorida. Las águilas blancas eran un misterio pavoroso.

    La luna se oscurece de pronto, golpea el huracán con siniestro ruido los desnudos peñascos, y las águilas blancas despiertan. Erizanse furiosas y, a medida que se sacuden sus monstruosas alas, el suelo se cubre de copos de nieve y la montaña toda se engalana con su plumaje blanco.

    Este es el origen fabuloso de las Sierras Nevadas de Mérida. Las cinco águilas blancas de la tradición indígena son los cinco elevados riscos siempre cubiertos de nieve. Las grandes y tempestuosas nevadas son el furioso despertar de las águilas, y el silbido del viento en esos días de páramo es el remedo del canto triste y monótono de Caribay, el mito hermoso de los Andes de Venezuela.


    Un saludo Karo. :sonrisa:
     
  2. julio cesar.

    julio cesar.

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    Hola buenos dias, disculpadme el ausentismo al que parece ser que estoy acostumbrandome ultimamente, que solo es debido a la falta de tiempo.
    El trabajo, que ultimamente me esta pidiendo mas responsabilidades, mis constantes salidas a las montañas y mis primerizos pinitos como escalador de clasica y deportiva me tienen absorto y entregado a ellos.

    Pero he aqui, que planificando una salida para el mes que viene en nuestros entrañables y adorables Pirineos, me encontre con este relato del cual agradeci el hallazgo.

    Asi que con vuestro consentimiento y vuestras disculpas por el aparente olvido os dejo esta leyenda.

    PIRINE Y LOS PIRINEOS.

    Entre todas las superficies que arrugan la superficie de la tierra, ninguna hay tan hermosa como la cordillera de los Pirineos.
    Es obligatorio conocer los Pirineos en invierno, cuando la nieve suaviza con su tapiz blanco todas las cosas y parece convertir los picachos en blanquísimo algodón, en primavera cuando la naturaleza juega y viste las montañas con colores que superan nuestra imaginación, en verano sus azules cumbres se funden con el firmamento y cuesta distinguir donde termina la tierra y comienza el cielo, y en otoño, cuando tiñe sus bosque de color oro viejo.

    Viejo y valioso como las leyendas del Pirineo.
    Las escribieron los griegos hace muchísimos siglos, cuando nos legaron la creación del mundo con la lucha de sus dioses.
    Entre aquellos dioses había dos especialmente fuertes: Atlante que tenia como misión sostener las columnas que separan el cielo de la tierra llevando el universo a cuestas, cargado sobre su espalda y Hércules valeroso como nadie otro, pero cruel y violento como ninguno.
    Esta dualidad les provocó la rivalidad en sus tiempo, Atlante de carácter dulce y pacifico vivía feliz en su reino de Atlántida, Hércules no tenia reino y recorría el mundo sembrándolo de temor. Y además Hércules había engañado a Atlante con sus malas tretas cuando fue a robar manzanas de oro del jardín de las Hespérides.
    Fue entonces cuando conoció a la más bonita de las Pléyades, Pirine, hija de Atlante, y se prendió de ella. La pretendió como esposa y lo hubiera conseguido porque nada parecía imposible para el.

    Pirine amaba a su padre y se juro a si misma que nunca consentiría al amor de Hércules.

    Tal vez la destrucción de Atlántida se debió a ese amor no correspondido.
    Desairado por la negativa de Pirine, en un arrebato de cólera, partió con un golpe de su clava el monte dando lugar a lo que hoy llamamos el estrecho de Gibraltar.
    En los dos extremos planto sus columnas, Calpe y Ávila y el agua del mar Mediterráneo se precipito, abnegándola.
    Entonces fue precisamente cuando aparecieron todas las islas del mar Egeo, al vaciarse casi el mar.

    Todo pereció en la idílica Atlántida quien prefiere pensar que, todo el continente continuo su vida debajo del océano protegido por una inmensa bóveda de cristal, sobre la bóveda se cubrió de sargazos para ocultarlo con sus algas a los ojos de los curiosos.
    La leyenda se entrelaza aquí en este punto con la ciencia ficción y con los extraños fenómenos del mar de los Sargazos y el Triangulo de las Bermudas.

    Sin embargo la bella Pirine consiguió escapar de la catástrofe.
    Huyó más allá del jardín de las Hespérides y se recogió, acogida por los pastores, en las más hermosas montañas del mundo que recibieron su nombre.
    Hércules, desorientado empezó a recorrer el mundo en busca suya, jamás renunciaría al amor de Pirine.
    Al llegar la noticia a los oídos de la diosa, temerosa al mismo tiempo que llena de despecho, encendió los montes, prefiriendo ver todo arrasado y aceptando su propia muerte antes que caer en los brazos del poderoso Hércules.

    Hay poetas que aseguran que la enorme pira dio nombre al Pirineo, y no les quitaremos la razón a su inspiración, además que no podemos olvidar que la palabra “pir” significa fuego.
    Hércules, llegaba de Italia, siempre buscándola y realizando sus doce famosos trabajos al servicio de Euristeo en penitencia por su violencia y locura que lo llevaba a matar a todos a los que amaba, aunque fueran sus hijos.
    Desde lejos vio la enorme humareda que se alzaba hasta el cielo, y presintiendo la tragedia en grandes zancadas se dirigió a nuestras montañas.
    Llegó al atardecer, cuando ya todo era una inmensa ascua; los bosques ennegrecidos y sus árboles retorcidos y convertidos en carbón.
    Empezó a buscar por todos los collados, grutas y colinas, orientándose por lo único que no ardía:
    Las lagrimas de Pirine que salpicaban las montañas y se quedaban cristalizadas en los inmensos ibones de azul intenso, que todavía aún se pueden contemplar.
    Solo al llegar la madrugada pudo encontrar la diosa de sus desvelos, quiso rescatarla del incendio pero era demasiado tarde, agonizante y entre los estertores de la muerte una sonrisa en su rostro mostraba su triunfo por haber podido burlar al hijo de Zeus.
    Jamás ni ella ni sus montes se someterían a nadie por despecho.

    Hércules quedo desolado y lloro, era el primer y único fracaso de su caprichosa vida.
    Lloro, lleno de rabia y dolor junto al cadáver de Pirine.

    Se juro a si mismo que la Hesperia tan amada por él, entre todas las naciones, quedaría para siempre marcada por la señal del amor imposible; las columnas de Hércules mirando a África y a la Atlántida sumergida al sur, y el altivo Pirineo en el otro extremo.
    Con infinito cariño tomo a Pirine y la enterró allí mismo, y allí mismo la preparo su colosal mausoleo.
    Llamo a gritos a los titanes y con ellos y sus propias manos cogieron las gigantescas rocas y montañas calcinadas y las fueron apilando una a una hasta dejar acabada una inmensa cordillera que desafiaba hasta los cielos y que para siempre se llamaria Pirineos y sobre su informe cestería coloco un manto blanco de nieve Purísima, en memoria de la hija de Atlante y como símbolo de la tenacidad y el amor a la independencia
     
  3. Principito

    Principito

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    Hola a to2, julio cesar muy bueno todo este tema, como puede ser que yo nunca lo haya visto????

    Si encuentro alguna leyenda interesante la voy a dejar acá.

    Salu2 :pensando:
     
  4. Rula

    Rula

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    Yo también me lo había perdido, me encanta este mensaje y me alegro de haberlo encontrado ahora.

    Hay que ver lo que da de sí esto del buceo ;)
     
  5. Ana.

    Ana. Soy la reina de los mares

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    Arriba los mensajes como éste! ;)
     
  6. ASOR

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  7. Nube.

    Nube.

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    Heliotropo....amor

    Narra la mitología griega como el heliotropo, la flor que siempre mira hacia el sol, está relacionada con una de las muchas aventuras amorosas del dios Apolo.
    El dios del sol dirigió una vez su mirada hacia la ninfa Clitia, pero pronto se cansó de ella.
    La infeliz muchacha se sentó en la orilla de un río, sin dejar de añorar a su amado.
    No comía ni dormía; solo observaba lánguidamente el carro de Apolo, conducido por cuatro caballos blancos, recorriendo los cielos, desde el alba hasta el ocaso.
    Finalmente, los dioses tuvieron compasión de Clitia y la transformaron en la flor llamada heliotropo ( la flor que siempre mira al sol ) como símbolo del amor infatigable.
    Todavía hoy esta flor sigue girando en dirección al sol, en eterna búsqueda de su amado.

    Besos Nube
     
  8. ASOR

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